Ni las líneas ni las palabras

Antes del significado, hubo un gesto. Un movimiento del cuerpo encontrándose con la materia. En la obra de María García Ibañez nos adentramos en el territorio de este contacto desde lo asémico: un lenguaje que ha abandonado la obligación de nombrar, liberando a la línea de su servidumbre a la palabra. Aquí, la escritura no calla, sino que habla en una lengua háptica, anterior al diccionario.

 Pensemos en la escritura y en el dibujo como gramáticas de huellas, de diferencias que se repiten. En Ni las líneas ni las palabras esa repetición no busca fijar un mensaje, sino generar un ritmo. El del cuerpo que presiona la arcilla, del dedo que surca la superficie, de la mano que calcula los contornos y el espacio negativo. Cada azulejo es un lienzo donde la artista propone un espacio, un texto y una imagen a la vez. Un ritmo que es latido, respiración y compás de un hacer continuo.. Leer más

Del texto Ni las líneas ni las palabras, por Sandra Sánchez. Diciembre 2025.

Vista general

Vista general

Dibujo cerámica de alta temperatura esmaltada, 25x25 cm aprox.

Dibujo cerámica de alta temperatura esmaltada y vidriada, 25x25 cm aprox.

Detalle Roja

Dibujo cerámica de alta temperatura esmaltada y vidriada, 25x25 cm aprox.

Azul cerámica de alta temperatura esmaltada, 120 dibujos.

De la serie “Ni las lineas ni las palabras”, serigrafía sobre cerámica de alta temperatura, 36x27 cm aprox.

Ni las líneas ni las palabras (Roja). Cerámica de alta temperatura esmaltada, 155x125x250 cm

De la serié “Ni las lineas ni las palabras”, acuarela, gouache y liquido enmascarador sobre papel, 100x66 cm.

De la serie Ni las lineas ni las palabras. Díptico de acuarela, gouache y líquido enmascarador sobre papel, 224x148 cm.

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